En las instituciones asistenciales se da la  paradoja que a menudo descuidan la asistencia de los profesionales que trabajan en ellas. Por eso es tan acertado el lema procedente del movimiento de salud mental “cuidar a los que cuidan”.

 

Los profesionales dedicados a tareas asistenciales pueden sufrir diferentes tipos de malestar causados por:

 

Exceso de expectativas depositadas en la Institución que, al no cumplirse, generan frustración.

 

Desajuste entre objetivos y resultados.

 

Rivalidades y conflictos en el trabajo en equipo.

 

Excesiva implicación emocional con los asistidos.

 

Conductas disruptivas de difícil contención.

 

Conflictos en la relación asistencial que desbordan y angustian.

 

Un recurso prioritario para “cuidar” a los profesionales de las instituciones es la supervisión institucional.

 

Las primeras experiencias de supervisión institucional fueron los grupos de Balint. Consistían en grupos de médicos de un hospital coordinados por un psicoanalista, donde se trataban les dificultades terapéuticas del equipo, así como la relación con los enfermos, la implicación emocional que supone la tarea médica y las defensas para resguardarse de ella cuando resulta excesiva.

Posteriormente los grupos de supervisión se fueron extendiendo a todo tipo de profesionales asistenciales.

 

Con todo, la supervisión sigue siendo un recurso poco conocido que, de entrada, acostumbra a crear recelos y resistencias.

Todos los profesionales nos ponemos a la defensiva cuando se trata de hablar del propio trabajo, sobre todo de aquello que no va bien, que nos cuestiona y angustia. Nuestra experiencia, sin embargo, es que los profesionales pueden vencer con relativa facilidad los temores iniciales y acaban valorando un espacio que les permite reflexionar, clarificar y encontrar salidas a situaciones de bloqueo.

 

La supervisión es un espacio acordado con la Institución, con un tiempo y una frecuencia delimitados, para abordar grupalmente las dificultades experimentadas en el desarrollo de la tarea y en la relación con los asistidos.

 

El Centro ha llevado a cabo la supervisión de diversos equipos profesionales: educadores del colectivo infanto-juvenil, asistentes sociales, cuidadores de la residencia geriátrica V. Bosch, educadores del taller de disminuidos psíquicos COINRE, educadores de residencias de disminuidos psíquicos: pisos de Mossèn Antòn, de Sant Bru y Residencia de paso Josep Padrós.

 

En tanto que recurso dirigido a las instituciones asistenciales, esta experiencia se podría extender a otros colectivos profesionales: enfermeras, médicos, educadores sociales, maestros, etc.